Es curioso, no ha pasado nada y ha pasado todo, por un momento, me he mirado a mí misma y he visto que eso no era lo que quería, que tanto dolor no merece la pena. Apenas 15 minutos de agonía, de estar rogando que alguien me sacase de aquella habitación donde se experimentaba con mi corazón. Empiezan a temblarte las manos y tartamudeas, ¿qué ha pasado? dolor de cabeza, eso eres, ya no eres un sentimiento, eres un hecho, una simple fiebre puntual que me hace olvidar lo que es un corazón roto. Así que adiós, no vuelvas, no quiero verte, no te odio, no te ignoraré, simplemente, me he dado cuenta de que ya no te quiero. Y seguramente, algún día, veré que nunca te quise, pero éste ha sido uno de esos momentos donde no quieres estar ahí, qué momento más desgarrador, en serio, era horrible.
Así que aquí acaba la batalla por una conquista imposible, solo decir antes de finalizar que espero de verdad que algún día te hagan lo mismo que fuiste capaz de hacer conmigo, todo, absolutamente todo, te deseo meses de sufrimiento, de frustración y de tremendo dolor.
Ahora un consejo a las lectoras; si el no te hace sentir como su princesa, entonces no es tu príncipe. Si ni siquiera te sujeta la puerta al pasar, no tendrá cuidado con tu corazón si no que le dará con la puerta en las narices, ¿qué fue de los caballeros de los 80? ¿qué pasó con nuestros príncipes de cuentos de hadas? ¿A caso se han extinguido? Sería bueno de vez en cuando encontrar a uno, sólo uno, que no te hiciese ninguna clase de daño, alguien que te impulse a decirle lo que sientes sin tener miedo, alguien que valorase un "Te quiero"

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