
El momento en el que comienzas a crecer, a recordar momento de la infancia y te das cuenta de que, ya está vivida, cuando te conviertes de repente en propietaria de una empresa, en la jefa, con 18 años, es apasionante pensar que ya tu vida ha comenzado, pero es frustrante no poder quedarte una tarde de domingo jugando a las Barbies con tu amiga, como lo solías hacer. ¿Quién sabe? Quizás Wendy se asomaba a la ventana intentando encontrar respuesta y yo hago lo mismo mientras busco las estrellas, pues que venga Peter y me diga qué he de hacer, porque puede que mi futuro esté construyéndose a mis espaldas, pero yo a su vez soy capaz de elegir si maduro o no. Porque podré firmar ante notario y formar parte de proyectos, arriesgar en la vida, pero en el fondo, lo único que me preocupa es que nadie me vea bailar en mi cuarto. Así es la vida, una pena que sea ahora cuando veamos lo que sucedía en nuestro pasado y no ver qué sucederá en nuestro futuro, pero bueno, no gana uno si no arriesga, pues bueno, lo pongo todo sobre la mesa. Allá vamos
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