Cada vez somos más el número de personas que juran sentirse perfectamente mientras están solteras, pero somos muchas las que nos volvemos locas ante un toque de romanticismo. Lo curioso es que esas pequeñas muestras de afecto un tanto descabelladas cuando somos nosotras las que tenemos que realizarlas nos resultan de desesperadas, pero en las películas o series siempre estamos a favor de que ellas sean las que den el primer paso. ¿Qué ocurre entonces? ¿Acaso una mujer necesita estar enamorada para no tener miedo? O en realidad son las que empiezan a sentir mariposas en su estómago ¿las más coherentes de los cuentos de hadas?.
Sea como sea ni enamoradas ni primerizas, ni solteras o con acompañante, podemos negar que cualquier pequeño gesto del sexo opuesto sería capaz de sacarnos las palabras más salvajes de nuestra boca, desde un "quiero estar contigo" pasando por un "te quiero" o incluso "esta noche no quiero dormir si estás en mi cama". Las mujeres no somos el sexo débil, pero el más mínimo parecido a nuestras películas romanticonas, nos vuelven en un ser completamente vulnerable.
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