No importa qué sucede, pero nuestro corazón se equivoca, una tras otra, se divide, nos volvemos a dictos a una droga por doble partida, duele y más, siendo que siempre dijiste que nunca sucedería algo a alguien como tu.
Somos estúpidos humanos que nos inclinamos por las cosas sencillas y que nos hacen felices. Una especie de droga no tratada, que no tiene cura, a la que yo... me hice adicta.
Hacen daño, pero continuas queriendo, te vuelves idiota, pero continuas y aquí empieza el círculo vicioso. De no parar, de beber para olvidar y olvidar el qué beber para conseguirlo.
Debo ser masoquista, pues a cada herida que hacen, más les quieres. Debo ser estúpida, por escribir algo así.
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