sábado, 26 de mayo de 2012

#~3 Nunca es tarde para cambiar



N. Maquiavelo dijo una vez "Un cambio prepara otro" y ha llegado el momento donde tenemos que empezar a elaborar nuestro camino, ya que se está cerrando el de atrás.
Pero ¿qué ocurre cuando el pasado pretende ser nuestro animal de compañía? cuando ves que todas esas personas quieren continuar contigo y tú sin embargo estás mejor sin ellas, todo lo que puedes hacer es esperar.
Al fin y al cabo los veteranos siempre quieren formar parte del equipo, pero muchas veces somos nosotros mismos los que preferimos andar por nuestra cuenta.

Rezamos por no cometer el mismo error, porque llegue un milagro y nos salve, pero en la mayoría de casos no somos capaces de tomar el timón y dirigirte a otro lado. Esperamos demasiado de las personas, ya sea que te saquen la cara cuando ven que te están criticando en vez dejarle hablar, que diga, "no, yo estoy con ella al 100%, le haces daño, basta ya". Lo triste es cuando tú tenías intención de hacer algo que nadie piensa hacer por ti.


Lo que no entenderemos es por qué esas personas, que solo ven cómo te hacen daño, sigue contigo, quizás sea porque el ser humano adora ver cómo otros sufren o por no descartar una oportunidad.

El caso es que yo no soy una parada en una línea de bus, ni un transbordo, yo soy el final de parada, así que o lo tomas o lo dejas, no vengas alternativamente.

Cometemos errores porque tenemos derecho a cometerlos, pero algunos rozan el absurdo. Escuchar lo mucho que te quieren no es suficiente, porque son muchos los que necesitan una muestra de esas palabras.

Además, puede que todos pasemos malas rachas, pero no olvides que no todo el que no llora es feliz al cien por cien y menos en una mujer, siempre hay algo que le ronda por su mente, pues no soy excepción.

Así que si sabemos la razón de nuestros quebraderos de cabeza, ¿qué nos detiene a decir la palabras que ya tenemos en mente? Será el miedo a equivocarse, a cometer un nuevo error y que sea tarde para marchar a atrás, pero si llevas meses deseando ese cambio, deseando salir de esa jaula, ¿por qué temer? La expectativas, dicen, pero ya ha habido demasiadas oportunidades para sanar una herida que no mejora, ¿acaso lo hará en el inicio de una conversación de ruptura? No creo, por tanto... ¿por qué no preparar otro cambio?

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