Cuando vemos que hemos cambiado nos damos cuenta de qué nos hizo convertirnos en quienes somos en el momento, muchos encontrarán huellas profundas en su corazón que siguen marcando su camino, en ocasiones los actos de algunos serán quienes les hayan transformado en alguien que muchos quieren mantener lejos, otros tendrán un mal día y no puedan ver con claridad qué son ahora o incluso los habrá que no noten el cambio o se arrepientan de ello. Las personas, al avanzar en el reloj de la vida van dejando atrás viejas costumbres, personas y recuerdos para reemplazarlos por un lote nuevo.
Pero por más que lo intentemos, todo ser humano está ligado a su pasado, la influencia de éste depende de uno mismo y cuando no podemos nosotros solos, tenemos que ser capaces de pedir ayuda a alguien que sea capaz de guiarnos.
Todos podemos perdernos de vez en cuando, tenemos derecho a sentirnos solos en mitad de una gran o mediana ciudad y más cuando las grandes decisiones vienen en camino, estar aislada, mirar a la ventana y preguntarte qué quieres realmente, qué puede pasar y qué obtendrás. E incluso, cuando vemos nuestra meta clara, nos lo podemos replantear por miedo, pero en ocasiones uno no tiene la oportunidad de preguntarse qué quiere, si no que debe lanzarse y estrellarse o ser la estrella.
Sea como sea, tenemos derecho a cambiar y a espabilar para evitar daños futuros, porque la mayoría de las veces, querrán hacernos daño, aunque tengan careta de buena persona, todos sabemos que hay un Judas en cada relación, pero cuidado, porque algunos no te venderán, algunos te querrán para otras cosas, ningunas de ellas serán para tu beneficio.
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